Dedicado a las cosas hermosas y sublimes que llenan el alma, pero también a esas cosas jocosas que hacen reír a mí corazón. Dedicado a los amigos que he hecho aquí, no importando sus gustos o trasfondos, y también dedicado a aquellas personas, que como bien dijera Antoine de Saint-Exupéry, en su cuento largo, “El principito”, domestican nuestro corazón. Sí, esas personas que nos hacen llorar de amor y alegría. Aquellos que dejan dentro de nuestro corazón una dulce angustia nostálgica. A todos esas cosas, a todas esas personas que conforman parte de mi experiencia humana, dedico este blog.